Un Banco Central que sorprende no es un buen Banco Central
Jueves, 12 de Febrero de 2009
No es primera vez que el instituto emisor realiza cambios bruscos. El mercado debe razonablemente intuir lo que el Banco central va a hacer, pues de lo contrario se dificultan las decisiones económicas: nadie sabe con qué medida va a salir.
¿Por qué no debía ser tan exagerada la baja del interés del dinero?
Porque por un lado el mismo dólar estaba cediendo su valor en pesos lo que era positivo para el consumo, pues por esa vía se llega directo a los consumidores, estimulando más rápido la inversión de los privados (que al final es lo que se busca). Sin embargo, esta baja exagerada de la tasa rectora escoge el camino financiero, dejando en manos de los bancos la decisión económica, pues finalmente son ellos los que decidirán si traspasan el menor costo a las empresas, en especial las pequeñas, lo que ya sabemos no ocurrirá. En definitiva esto aumentará las utilidades de los bancos y bajará el crédito principalmente a las grandes empresas. De paso se ayudará a los exportadores, un error, pues a los exportadores les afecta más el precio final del producto que el valor intrínseco del dólar.
La brújula perdida
La baja de tasas era evidente, pero un banco que sorprende se parece a un banco que anda a tientas y que no sabe anticiparse a lo que va a ocurrir, tomando medidas de la manera más estable posible. Es cierto que las aguas han estado turbulentas, pero las personas que dirigen estas instituciones son gente muy preparada -en teoría-, muy bien informada -probablemente más que cualquier ente en el mercado- y muy bien pagada.
Sólo voy a dar un dato que muestra a esta institución de forma reactiva y no activa, actuando a placé y no anticipando: En octubre el petróleo ya había bajado de los 100 dólares el barril luego de haber estado a 140 dólares, en noviembre ya se había llegado a los 60 dólares, en diciembre se llegó a los 40 dólares, sin embargo el Banco Central bajó la tasa desde 8,25% a 7,25% (después de 3 meses con la tasa a 8,25%) ¡en enero de 2009!
¿Me entiendiende por qué digo lo que digo? Su error lo lleva a corregir bruscamente.